hay cosas que uno espera pero suceden de la nada, un hijo, que te boten de la chamba, que un amigo se muera de la nada, que a la selección la eliminen del mundial (bueno, para eso tendría que clasificar primero) que te encuentres con alguno de tus primeros besos a diez años de distancia, que converses con ella como si no hubiera pasado mas de una semana, que a la distancia, los cambios y todo descubras que la sintonía es grande aun.
no esperas tampoco oirte invitándola a tomar un café, algún día y que te llame al dia siguiente por que en diez años no has cambiado de numero y te pregunte que tienes que hacer esa tarde.
y respondas; nada
y aceptes una invitación que desde el inicio huele raro
y llegues al café y no haya nadie y pidas una gaseosa para acompañar la espera y prendas un cigarro cuando hasta hace un mes tenias 9 años de exfumador.
y no esperas que llegue, obviamente tarde, disfrazada de diez años menos y se empeñe en recordar lo felices que fueron antes, en reconstruir una arcadia que no existió nunca y que te huela todo a un esfuerzo de cristalizar el todo tiempo pasado fue mejor de alguien a quien el pasado le esta ardiendo en las venas.
pero no esperas tampoco que el intento te suene a aun patetico grito de auxilio, arrojado a alguien que no puede nadar.
Pero lo que si esperas es terminar parandote argumentando un compromiso, algo ineludible, algo que te tendria que alejar de ahi. y esperas sentir, hondo dentro de ti, esa misma pena que supones que alguien en otros momentos sintio ante tus intentos de ser feliz
pero solo lo esperas.
