… pienso que buena parte de mi estabilidad mental se la debo a mis amigos, a los que estuvieron, a los que están, a los que vienen un tiempo y después se van, a los que revolotean un tiempo, de cuando en cuando y a los que se quedan a mi lado para avisarme que estoy pisando un bache.
la mayoria de ellos son responsables de mi persistente permanencia en este mundo – y por ende en este blog - no suelo darles las gracias a menudo, con seguridad menos de las que debiera y no pretendo que este post baste para eso.
Pero igual…
muchas gracias a todos.

Less Is More
Debo comenzar diciendo que soy fan de Marillion y que estoy convencido de – a pesar del brillo nostálgico del legado de los años en que Fish comandaba la banda – la importancia de Steve Hogarth como frontman y voz de la banda, una importancia construida sobre decisiones arriesgadas, sobre composiciones bien elegidas pero también sobre la sabiduria para salir del bache creativo a finales de la década de los noventa.
Hogarth es un cantante harto más dotado – aunque le duela a mucha gente – que el gigante escocés aunque compositivamente no alcance la calidad lírica que suele ser el punto fuerte del otrora vocalista de la banda. Sin embargo bajo su dirección Marillion se convirtió en algo más parejo, en algo más organico, con la partida de Fish se evito que cuatro músicos bastante creativos se convirtieran en la banda de acompañamiento de un frontman carismático, inteligente pero excesivo.
Marillion, como banda, jamás le ha huido al pop. Durante los años ochenta, con Fish como vocalista soltaron algunas joyas pop delicadamente construidas y con cierto punche, Lavender, Kayleigh, Sugar Mice e Incommunicado son temas que escapan del paradigma progresivo para entrar al de carne de radioemisora, piezas bien construidas, pegadizas y dueñas de estribillos memorables. Con la llegada de Hogarth – llegado de Europeans y casi arrebatado a los The The – un acercamiento a la formula radial era perfectamente posible y Season’s End, en su posición de disco de transición entre el sonido original de la banda y el que impondría el nuevo vocalista mantiene la formula de poseer piezas potencialmente radiables, pero esta situación se vuelve más notoria con el disco posterior, Holidays in Eden – que incluye una versión, indistinguible de la original, de Dry Land. Un tema de la anterior Banda de Hogarth; How We Live – que sin embargo es bastante equilibrado y se pierde un tanto con los dos siguientes discos, Brave y Afraid of Sunlight y regresa después y se mantiene hasta el día de hoy, bajo la forma de un par de temas capaces de sonar en radio por disco.
¿Porqué esta parrafada? Read the rest of this entry »

Nadie que se meta con deadpool merece mi confianza
porqué:
a. Está rematadamente loco.
b. Es rematadamente malvado.
Cuando a principios de esta decada oi a Kotebel por primera vez me encontré con uno de esos proyectos que son interesantes en cuanto tienes la certeza de una corta corta vida.
Structures me gustó mucho, por el rigor compositivo, por el vigor musical y por la cercania al sonido de algunas banda hacia las que mantengo particular devoción.
Honestamente le perdí el rastro a Kotebel por desinterés. A pesar de la gratísima impresión que me produjo la banda en su momento los imaginé como otra de esas bandas cigarra, que se toman años para preparar su primer disco y apenas sobreviven a él.
Vuelvo a tener noticia de Kotebel gracias a que un amigo me prestó el Omphalos (2006) para hacerme conocer “esta banda interesantisima de un tipo que alguna vez toco con el de Amarok” Kotebel, es 6 años despues de su primer disco una banda que mantiene el rigor como enseña, es una banda que es realmente más comparable (por la formación rigurosamente clásica) con The Enid, pero que tambien tiene mucho lenguaje comun con Genesis.
ha caido en mis manos el Mysticae Visiones del 2001, un disco que no había tenido oportunidad de oir hasta hace relativamente poco y me deja el mismo feeling que otros que había oido de ellos, un disco complejo y elegante, algo frio pero totalmente recomendable.
Links
Sitio de la banda link
Myspace link

Distintos logos usados en la serie
Como sabrán los que pasan habitualmente por este blog, soy muy fan de las aventuras del andariego Timelord aficionado a meterse en problemas y al servicio telefónico británico – por cierto, a quien corresponda; Por favor, Salvennos de Telefónica – y suelo calmar mi impaciencia por nuevos episodios de la serie leyendo novedades sobre la grabación, casting, rumores, etc.
Y bueno, cada cierto tiempo existen cambios, primero perdimos a Tennant y Moffat (un tipo que tiene un crédito casi ilimitado para hacer cambios sobre la serie) incluyó a Matt Smith en la que – a mis ojos – es una buena elección y ha mantenido algunos personajes que ha creado previamente – River Song aparecerá en algún episodio de la nueva temporada, pero esperamos el retorno de Sally Sparrow – y probablemente introduzca cambios menores en el tema de apertura de la serie.
Pero lo último que ha hecho es cambiar el logo de la serie. Abandonando el logo que había identificado a la serie desde su retorno en el 2005 a uno donde, siguiendo una especie de tradición, el peso comunicativo descansa en la tipografía.

El nuevo logo de la serie, por fin el Tardis en escena
Pero este tiene algo distinto, incluye una alusión tipográfica al Tardis, en lo que constituye la primera alusión expresa dentro de la serie – los logos de las novelas ya son otra cosa – a algún artefacto de la serie.
Me gusta el nuevo logo, como creo que la elección de Smith es buena y tengo, no solo una confianza casi ciega en la capacidad de Moffat sino la sensación que este señor será el que nos devuelva Gallifrey.

Trabajé como librero muchos años, conocí editores, viajé a feries, visité almacenes, realicé importaciones y abrí las cajas con los libros – recien llegados – con la emoción de un niño.
Trabajé como editor algunos otros, conocí editores, viajé a feries, manejé almacenes, encargué ediciones y abrí las cajas con los libros – recien llegados – con la emoción de un niño.
Me gustan los libros, estudié literatura por que amo las letras, elegí trabajar en el mundo editorial por lo mismo y si hay algo que fui aprendiendo es que hemos llegado tarde.
Nuestro panorama editorial aunque ha crecido en los últimos años tambien está viviendo los últimos años del libro físico, que si bien, no desaparecerá como soporte de manera definitiva, perderá en poco tiempo – quizá unos 5 años – su condición de soporte principal del material editorial.
¿porqué?
simplemente por comodidad, los lectores de libros digitales contemporaneos en realidad son bastante limitados aun, pero basta con establecer un simil con la evolución de otro producto similar, el IPOD en un periodo semejante para poder imaginar cuanto mejorará el producto en los siguientes 5 años.
Es decir, la plataforma lectora será más manejable, más ligera y es posible que más versátil para un manejo de multiples usuarios, es decir imaginemos un libro de texto con multiples anotaciones de multiples usuarios y la posibilidad de compararlas en el mismo aparato, o de compartirlas en linea.
Pero lo que realmente es más importante es que en estos momentos se piensa que el EBook destruira al libro físico – y que alguien como Jorge Herralde, un tipo que sabe y mucho de libros pero que después de todo está viejo, declare que el EBook es solo para frikis demuestra que el temor está ahi – cuando lo más probable es la coexistencia.
El libro impreso no nos ha acompañado desde el inicio, ni tampoco estuvo solo en el origen de la cultura escrita, realmente es un invento posterior, orignado en zonas donde el papiro era escaso y caro. El index, al estár foliado permitia una lectura más reflexiva, por que permitia indexación, permitia consultas más comodas, permitia el estudio de los contenidos de una manera eficiente.
y era más barato de producir.
Entonces llegó Gutemberg y se institucionalizó el uso de papel y se abarataron aun más los costos y el papiro, derrotado durante la edad media temprana, hacia tiempo que era un recuerdo.
Es decir, el libro impreso, foliado, que nosotros conocemos se convirtió en el soporte por excelencia por la comodidad de uso, por la facilidad para estudiar (era posible además producir libros iguales, en serie) y porqué permitia indexado.
Es decir, era más útil para los objetivos de la comunidad académica de ese entonces…. y más barato.
Ahora, el libro electrónico es más barato de producir (mucho más barato, por que los costos de papel no existen, no existen costos de transporte, almacenaje ni importación, ni comisiones de tiendas por todos lados) y su costo de almacenaje para el usuario final son menores.
Mi biblioteca personal es casi toda la habitación donde duermo y tengo libros en cajas porqué no tengo donde ponerlos. Calculo que esa biblioteca en ebooks debe ocupar menos de 300 megas (siendo exagerado) que entrarian perfectamente en una microsd. Es decir, si me mudo dentro de Lima no tendría problemas, pero si me mudo de país es posible que deba prescindir de buena parte de mi biblioteca, por un tema de transporte.
Pero siempre podria llevar una microsd.
Es decir, un usuario realmente se vería beneficiado por la comodidad del EBook, que además, ofrece respecto al libro foliado, más facilidad para el estudio y es posible indexar de manera más interactiva.
En realidad, yo he venido leyendo EBooks desde hace un tiempo (no confundir con PDF) y me siento listo y ansioso a la transición.
La aparición del MP3 hirió al CD gravemente en menos de 5 años y quizá termine de matarlo en otros 5. Dudo que el libro se vaya tan rápido. En primer lugar porqué es un formato que ha estado entre nosotros demasiado tiempo como para dejarlo ir tan rapidamente, es cierto que hay pocos olores tan maravillosos como el de la tinta fresca en un libro nuevo o el de un libro impreso en papel de calidad abriendose por primera vez y que muchos lectores, aun los más dispuestos al cambio no deseamos renunciar a esos pequeños placeres.
Tampoco me imagino leyendo a Pedro Salinas – el poeta, claro – en un Ebook teniendo la edición de Lumen de su poesía completa en casa.
Pero, me pongo a pensar, mi sobrina de 15 años ve como impensable llevar un cd cuando puede llevar un MP3. En unos años, pocos creo, habrá una generación que prefiera cargar un Kindle, un IBook, un Winreader o lo que sea que esté en el mercado entocnes, que llevar un libro en la mochila.
Quizá – algo que le comentaba a un amigo editor – no estemos hablando de la desaparición en 5 años, pero si de la coexistencia en 5 o 10 y el inicio del declive a partir de entonces.
No se quien sale ganando con esto, pero tengo por seguro que las librerias comenzarán a competir con las casas de antiguedades por determinar quien representa mejor un tiempo añorado pero perdido.
photo credit: Tjflex2