Por motivos que no explicaré he estado reflexionando sobre el vínculo entre fotógrafo y cámara, resulta que conversando con algunos saco en claro que no estoy loco, en realidad se forma un vínculo indisoluble, uno se vuelve extensión del otro, la cámara se vuelve extensión de la mano y el ojo y el fotográfo se siente definido por ella.
El tema de acostumbrarse a las particularidades mecánicas, el sonido del obturador, el grado de presión exacta para lograr enfoque o disparo, el tacto de la superficie, sea plástico, cuero o metal.
La experiencia del fotógrafo con la cámara es la de una mitad perdida y encontrada, detalles como un espejo fuera de sitio o un problema en el tambor de arrastre se vuelven tragedias de proporciones épicas, una cámara perdida puede ser llorada tanto como un familiar perdido.
Extrañar una cámara es sentirse amputado.
photo credit: aenimation







