Uno de los grandes problemas de las grandes bandas es mantener el nivel, no solo en cuanto a ventas – sobre todo aquellas que vienen de tiempos en que la industria discográfica no era tan insidiosa como ahora – sino en cuanto a su propio sonido.
En muchos casos, cuando el sonido está muy atado a una época es más difícil modernizarlo sin dejar la sensación de estar traicionando la esencia de la banda. Eso es algo por lo que han pasado muchas grandes bandas; Genesis hizo el paso hacia un sonido mucho mas accesible coincidiendo con el cambio de vocalista, en muchos casos perdiendo la dignidad de manera clamorosa pero siempre dejando por lo menos un par de temas decentes en cada disco, Emerson Lake and Palmer se las arreglo para hacer el ridículo mas rotundo con el Love Beach y Camel se aligeró sin dejar la camisa en ello.
Pero en el caso de Yes la cosa es muy distinta. Después del fracaso en el intento de grabar un sucesor para Tormato en el 79 y Jon Anderson y Rick Wakeman abandonaron la banda oficialmente y en un intento de continuar los miembros restantes incorporaron a Trevor Horn y Geoff Downes de los Buggles (el duo new wave que tocaba Video Kill the Radio Star) y llegaron a sacar un disco más que interesante llamado Drama (que se apartaba del sonido luminoso del Yes clásico para orillarse a un híbrido entre el hard rock y el new wave) que vendió bastante bien y que propició una gira que terminó siendo una pesadilla para Trevor Horn (que no podía cantar como Jon Anderson)
Posteriormente a esta gira Trevor Horn decidió que cantar – al menos en Yes – no era lo suyo y que se sentía mas cómodo detrás de la mesa de productor aunque hizo algunas incursiones discográficas como un segundo disco de The Buggles y la banda The Producers.
Drama en realidad era un primer intento de la banda en modernizar el sonido, en él están presentes los intentos de Steve Howe de acercarse al hard rock – que luego tendrán mas espacio en ASIA y GTR – la debilidad de Squire por el pop y se nota por primera vez a Downes como teclista prog, incluso la voz de Horn no suena nada mal. Es un disco recomendable, fresco e inteligente. Una estupenda manera de cerrar la primera etapa de Yes.

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Hemos sido un poco mezquinos con el titulo creo mi querido C. Siempre le diré yes a Yes!