Adios Leopoldo.

Leopoldo María Panero

El malditismo es uno de los tópicos más recurrentes en la literatura, los escritores que eligen vivir a su aire, rechazando las reglas de la sociedad o construyendo la suya propia siempre han llamado la atención sobre los autores más cercanos al trabajo duro  que a la experiencia torturada de vivir esperando que el dolor se torne letra. Leopoldo María Panero era de los malditos, pero uno de los que no dejaban que el personaje se lo comiera, de los que eran legítimamente uno y todos los actos que habían definido su vida. Era un genio loco y ermitaño, un tipo decidido a hacer de su vida al margen una parte de su construcción poética.

Dedicatoria

“Más allá de donde
aún se esconde la vida, queda
un reino, queda cultivar
como un rey su agonía,
hacer florecer como un reino
la sucia flor de la agonía:
yo que todo lo prostituí, aún puedo
prostituir mi muerte y hacer
de mi cadáver el último poema” 

 

Tanático como tantos,  Leopoldo se fué después de una larga vida entre manicomios, adicciones y la prisión franquista en los últimos años del régimen. Hoy no está más, salvo escondido – eterno adolescente – en el subtexto de una de las obras más singulares y exquisitas de la poesía española de post guerra civil. Solo nos queda esperar los inéditos que siempre aparecen y las canciones que escribió para Prin La Lá, que antes también había musicalizado algunos textos del poeta.

http://www.youtube.com/watch?v=q1a8n0FgEmQ