Toy Story 3: Pixar la vuelve a hacer.

Aunque vi la película el momento del estreno, demoré esta reseña deliberadamente para evitar spoilear la peli a quienes no la hubieran visto aun. Actualmente eso ya no me importa 😛

Toy Story (1995) pasó a la historia por muchas cosas, en principio por haber creado un mercado nuevo, pero también por contar una historia estupenda, valiéndose de personajes que todos pudiéramos reconocer y querer. Unos años después tuvo una secuela;  Toy Story 2 (1999) que a mi modo de ver supera la película en más de un sentido.

Si bien la primera película era innovadora en la medida que presentaba a dos juguetes compitiendo por el afecto de un niño y del mismo modo mostraba la incredulidad ante la condición de juguete de uno de ellos y la segunda mostraba la búsqueda del sentido del juguete (dicotomía juguete coleccionable/juguete de uso cotidiano) también se nos vendía la evolución de los intereses del niño, desde el nuevo juguete a un perro y en esta última entrega, a la adolescencia y la partida a la universidad.

Argumentalmente Toy Story 3 mantiene la misma estructura que las entregas anteriores, lo queme parece algo bastante sensato pues mantiene a los espectadores embarcados en una estructura que ya conocen. Es decir los juguetes parten de un estado de relativa calma, aparece el primer nudo (en este caso la  el error en la bolsa destinada al ático y arrojada por error a la basura) calma aparente (llegada a la guardería) el nudo principal (el estado stalinista propuesto por Lotso) los continuos intentos de escapar (Incluida la abducción de Buzz y su conversión) y El escape final producido por el retorno casi mesiánico de Woody Pride, trayendo la libertad y abriendo las puertas a una tierra prometida donde podrán llenar su rol de juguetes.

Resumiendo la historia y sin preocuparme demasiado de los spoilers la película se resume a lo siguiente.

Andy está partiendo a la universidad, los juguetes resignados a que Andy no jugará más con ellos cavilan sobre su destino, Mientras unos asumen que serán serán pasto de ventas de garage o regalados por ahí otros temen ser arrojados a la basura. Mientras tanto Andy se prepara para viajar hacia la universidad y coloca a los juguetes en una bolsa, con la intención de guardarlos en el ático.  Un malentendido termina con los juguetes esperando la basura y algo de manipulación termina con los juguetes en una guardería infantil.  El lugar que aparentaba ser un paraiso para los juguetes termina siendo un infierno al ser enviados – sin posibilidad de escape – al espacio de los niños más pequeños.

Todo intento de escape de los juguetes es sofocado por el régimen dictatorial de Lotso, un oso amargado que funge de dictador del lugar y que ha instaurado un estado policial y represivo. Buzz es capturado y sometido a un rebooteo al mismo tiempo que Woody ha escapado en la mochila de Bonnie, una tímida niña con una imaginación tan desbordante como la de Andy.

Woody es feliz en casa de Bonnie pero descubre gracias a otro juguete la verdadera naturaleza del régimen de Lotso y parte al rescate.

Una vez Woody logra retornar trama un plan que permite, no sin sobresaltos ni dificultades, que los juguetes escapen y retornen a la casa de Andy, que termina regalandolos a Bonnie.

Estoy convencido que Toy Story es la película de animación más importante de los últimos 50 años. La creación de Buzz y Woody por parte de Pixar ha regalado al cine una de las parejas con más química de la historia del cine y a personajes capaces por si mismos – como lo fue Mickey – de sostener un imperio creativo con soltura.  Toy Story en realidad se convierte en un canto a la infancia transcurrida pero no perdida. Toy Story 3 cierra el círculo, ante un protagonista que crece y pierde la capacidad de catalizar las aventuras de los personajes sencillamente da un paso al costado, los traslada a quien si puede. Una manera estupenda por parte de Pixar de decirnos que todos somos Andy, que hemos crecido y debemos seguir adelante, que alguien más nuevo va a llegar.

Y ese alguien nuevo es Bonnie, personaje nuevo de esta saga, creado para ser el reemplazo de Andy pero tambien para demostrar que la vida es cíclica y que asi como hay puertas que se cierran – para nosotros espectadores, por ejemplo, que quizá no veamos Toy Story 4 – pero que  se mantienen abiertas para los que podamos imaginar las aventuras de Woody y sus amigos en el cuarto de Bonnie.

Comentarios

  1. La película de Toy Story 3 me encanta, es mi favorita del género de animación, pues amo las aventuras de Woody y sus amigos, además es un filme que nos deja una enseñanza y refuerza los valores.