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Meme de las seis cosas

Octubre 13th, 2008 | 3 Comments | Posted in Mundo bizarro

Por lo general no respondo memes, pero ya que Karivit me lo mando y me amenazó salvajemente pidió dulcemente que no olvidara contestarlo, pues ahí va.

Me gusta la música y no puedo concebir muchas actividades en las que no pueda además estar oyéndola, es decir, rara vez hablo con taxistas, pasajeros de combi, camino con audífonos, trabajo con ellos, etc.

Me gustan el café y el té, a cualquier hora, en cualquier cantidad, muy cargados ambos, para el horror de mis familiares que se preguntan en que estado andará mi sistema nervioso (preocupación por demás estúpida, vivo en el Perú de García, ¿qué puede empeorar mis nervios?) Me gusta sobre todo un espresso para despertar, un ristretto por si falla el espresso y un algunos earl grey durante el día.

Me gusta sentarme en mi azotea fumando un puchito a eso de las 9 pm, cogi esa costumbre cuando mi hermano y yo subíamos a fumar un pucho mientras conversábamos  y se me ha quedado.

Dibujos animados, soy un gran consumidor de dibujos animados y comics al punto que  muchas veces termino dejando en offside a mis contertulios por la cantidad de referencias a ellos que salpico en la conversación (cosa que debo controlar, no necesito mas fama de geek)

Soy de las personas que necesita ver a los amigos, me gusta verlos saber en que andan y por supuesto, joderles la paciencia.

Me encanta la ciencia ficción, sobre todo la mas dislocada, soy de los que prefieren la incoherencia seudocientifica de Doctor Who  a la mesianica solemnidad de Star Wars (que no soporto) y por supuesto, Douglas Adams, te nos fuiste muy pronto.

Detesto

Abrir la puerta en la mañana y ver un testigo de jehova en la puerta, al cual le importa un comino el letrerito en la puerta que avisa que soy ateo y que le ruego pase de largo. No es posible tratarlos con amabilidad, no entienden. Parece que todos desean ser considerados mártires y da ganas de darles gusto.

Aunque se sobreentiende de lo anterior, detesto a los fundamentalistas religiosos (esos que ven a cristo hasta en el trasero de un perro), la religión es respetable en tanto sea una práctica privada. Las metidas de pata de los pentecostalistas que alguna vez he tenido que oir,  las (inserte su mejor adjetivo descalificativo aquí) que suelen soltar los testigos de jehova en la puerta de la casa de uno cuando la mejor opción es dormir la resaca del día anterior o prender la tele y ver a Cipriani opinando (muy en plan bestia) sobre aquello que no debería o a recordar a uno de sus secuaces tratando de prohibir la píldora por motivos religiosos desde su cargo de ministro de salud, sencillamente intolerable.

La falta de respeto de la gente, me irrita ver como hay gente que arroja un envase de helados al piso sabiendo que hay un bote de basura a unos metros, los que se sientan en una banca de parque o un asiento de bus con la música del celular a todo volumen o cuando el conductor hace lo mismo con el equipo de sonido obligándome a subir el volumen de mis audifonos para no tener que oírlos (cuando ese mismo conductor pega una luz cortadora en el techo de su bus por que no tiene, el pobre, tiempo para ir a la discoteca)

El maltrato, que te traten de mecer o que personas en las que confías te fallen sin intentar evitarlo.

La prensa rosa, pocas cosas me irritan como hacer zapping y ver a la Medina o pasear los ojos sobre un puesto de diarios en las mañanas y ver las noticias, es terriblemente estupidizante.

La gente impuntual o que planta sin avisar. Es decir, si quedo con alguien a una hora X y llega tarde (siempre hay un margen de tolerancia, pero hay gente abusiva)  me parece una falta de respeto gravísima y bueno, los que plantan sin avisar, pues a menos que tengan una excusa estupenda (y aun así es lento que se me pase el enojo) pues están sepultados conmigo.

Le paso el meme a Laurilla (que debe andar bicicleteando por ahí), a Santos (que seguro dirá que le gusta chacalón), a Maku (a la que le gustan mucho los perritos), a Germán (que estoy seguro que no responderá) a la Malevolady (a la que le encantan los Mitsubishi Lancer) a Polietileno (que seguro nos sorprenderá de algún modo) y a Cata (jojoy)

Etiquetas: Ateismo, Cómic, doctor who, friki, Karivit, meme, perrito
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El mundo en unos años….al paso que vamos

Julio 5th, 2008 | No Comments | Posted in Mundo bizarro

Curioseando en la red me encuentro con esta caricatura. Realmente me causo mucha gracia, hasta que me dí cuenta que era mas bien preocupante. Con la tendencia a no pensar que se está imponiendo en muchos lados y teniendo en cuenta que ya comienza a expandirse la tendencia creacionista en muchos otros lados (sin ir lejos, Luciana Leon en algún momento recomendó la enseñanza de la doctrina fundamentalista en los colegios peruanos) y podría llegar el momento en que los creacionistas dejen de ser un chiste para convertirse en un peste.

Via: Un Planeta con canas

Etiquetas: Ateismo, creacionismo, friki, Humor, luciana leon
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Curioso timbre a puebra de testigos de jehova.

Junio 13th, 2008 | 1 Comment | Posted in Mundo bizarro

Una de las principales amenazas para mi sueño en las mañanas del fin de semana son los Testigos de Jehova. Suelen tocar la puerta temprano a la mañana y no hacer el letrero a los distintos letreros disuasorios que he puesto con el tiempo.

Leyendas como:

  • Estimado señor testigo de jehova, no nos interesa nada de lo que tenga que decir, le regamos pasar de largo.
  • Hogar ateo, se ruega encarecidamente no joder la paciencia.
  • Estimado Señor, en esta casa vive una familia de ateos recalcitrantes, si insiste en tocar lo introduciremos en una tina con acido sulfurico y esperaremos tres dias a ver si resucita.

No han funcionado, igual tocan la puerta los muy majaderos. Discutirles no funciona tampoco, les encanta fastidiar la paciencia y de paso violar el derecho de cada uno a la tranquilidad. Pero encontré este timbre, que supongo será igual de infructuoso que los arriba citados letreritos. Pero por lo menos les resultará una molestia.

El timbre en cuestión es un aparato que funciona con monedas mediante un mecanismo similar al de los lockers de algunos supermercados; el timbre necesita el ingreso de una moneda para realizar su función, la cual será devuelta por el dueño de la casa, si la visita es esperada, por supuesto.

Aunque supongo que estos señores encontrarían otras maneras de perturbarme el sueño (y el de los demás vecinos) saltándose el aparatejo.

Es un invento antiguo, de los que no tuvieron éxito quizá por ingenuos, pero claro, soñar no cuesta nada… y se acerca el fin de semana y se que aunque desconecte el timbre, tocarán la puerta con mas insistencia que un cobrador.

Etiquetas: Ateismo, friki, religion
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la intolerancia, la intolerancia….

Junio 11th, 2008 | 22 Comments | Posted in Personal

Sábado, poco antes de la media noche, cerca al Ovalo Gutierrez. Algo de frío y quiero irme a casa, un taxi se detiene..

Señor a Jesús María a la cuadra XX de XXXXXXX ?

XX, me dice

Perfecto, subo al taxi, me pongo los audifonos y comienzo a pensar en lo calientita que estará mi cama.

Pasamos frente a la iglesia del ovalo, Maria del Pilar creo que se llama.

El taxista se persigna, persignese me dice. No señor, no soy cristiano, le respondo, con toda la calma del mundo y me dispongo a seguir pensando en mi camita calientita y en seguir oyendo a las pipettes.

Que cosa? acaso usted no cree en nuestro señor jesucristo? que falta de respeto es esa! bajese de mi taxi!

(un breve interludio rellenado por una corta discusión sobre la naturaleza de contratación de servicios y sobre el extendido - y al parecer erróneo - mito sobre la buena educación de los taxistas limeños)

Cansado, me bajo del taxi, discutir está de mas. Igual el tipo es un cretino y es un perfecto ejemplo de la intolerancia y tampoco querría sentarme al lado de un sujeto así.

me paro en la esquina en que me dejó, corre viento, hace algo de frío, enciendo un cigarro, ya llegará otro taxi, pienso.

Pero el siguiente demoró en llegar.

Etiquetas: Ateismo, iglesia, intolerancia, ovalo gutierrez, taxi
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habría que decirle adios a otros

Febrero 4th, 2008 | No Comments | Posted in Literatura, Mundo bizarro

poeta_academico_angel_gonzalez.jpg

Ha muerto Angel Gonzales, poeta. No era una de mis lecturas recurrentes, pero el detalle de su sepelio me ha escarapelado el cuerpo;Al cementerio  no le importaba la palabra pactada o el dolor de los deudos del poeta, lo que importaba era dejar sentado que ellos mandaban.

Angel Gonzales  era  ateo, elección vital que comparto y que solo debería importarle a él pero resultaba too much para los empleados del  cementerio, que se sintieron en la obligación de incomodar a la familia del difunto.

Parece que si eres ateo debes sumar al dolor, la humillación.

foto: diario El Pais 
Etiquetas: abuso, Angel Gonzalez, Ateismo, luto, muerte
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Una Carta de Richard Dawkins

Noviembre 29th, 2006 | 10 Comments | Posted in Mundo bizarro

Hace unos días tuve una conversación un tanto inutil con un viejo amigo convertido a uno de esos cultos cristianos fundamentalistas pentecostales. Usualmente, a pesar de su conversion, respetamos el acuerdo tácitamente establecido de no tocar temas religiosos en ninguna conversación entre ambos, salvo temas de acuerdo común (que en este caso son virtualmente inexistentes), en esta ocasión el acuerdo fue roto, cuando el me comento alegremente (literalmente) el que en USA se este equiparando la teoria del diseño inteligente a la teoría de la evolución. Toda vez que la única inteligencia de ese modelo está contenida en el nombre y que atenta contra mis creencias mas profundas el que una persona sumamente inteligente como el amigo en cuestión haya renunciado a su sentido crítico por un dogma prejuicioso y fundamentalista la conversación terminó en una discusión un tanto agria. Supongo que la proxima vez que lo vea hablaremos de Futbol.

Hoy día, curioseando en Meneame encontré una noticia sobre la supuesta proscripción de la teoría de la evolución en el estado de Kansas (si, el de Dorothy) por unos momentos me indigné pensando al nivel de estupidez que puede llegar la gente, hasta que me dí cuenta que la noticia no iba en serio y que la fuente era un diario mas bien sarcástico llamado The Onion.

Entre los comentarios de la noticia encontre una carta de Richard Dawkins a su hija de 10 años, me pareció un documento dulce, claro y bien estructurado sobre lo que significa la capacidad de dicernir, lo reproduzco integro con una fervoroso pedido de lectura.

Querida Juliet:


Ahora que has cumplido 10 años, quiero escribirte acerca de una cosa que para mí es muy importante. ¿Alguna vez te has preguntado cómo sabemos las cosas que sabemos? ¿Cómo sabemos, por ejemplo, que las estrellas que parecen pequeños alfilerazos en el cielo, son en realidad gigantescas bolas de fuego como el Sol, pero que están muy lejanas? ¿Y cómo sabemos que la Tierra es una bola más pequeña, que gira alrededor de esas estrellas, el Sol?

La respuesta a esas preguntas es “por la evidencia”. A veces, “evidencia” significa literalmente ver (u oír, palpar, oler) que una cosa es cierta. Los astronautas se han alejado de la Tierra lo suficiente como para ver con sus propios ojos que es redonda. Otras veces, nuestros ojos necesitan ayuda. El “lucero del alba” parece un brillante centelleo en el cielo, pero con un telescopio podemos ver que se trata de una hermosa esfera: el planeta que llamamos Venus. Lo que aprendemos viéndolo directamente (u oyéndolo, palpándolo, etc.) se llama “observación”.

Muchas veces, la evidencia no sólo es pura observación, pero siempre se basa en la observación. Cuando se ha cometido un asesinato, es corriente que nadie lo haya observado (excepto el asesino y la persona asesinada). Pero los investigadores pueden reunir otras muchas observaciones, que en un conjunto señalen a un sospechoso concreto. Si las huellas dactilares de una persona coinciden con las encontradas en el puñal, eso demuestra que dicha persona lo tocó. No demuestra que cometiera el asesinato, pero además pueda ayudar a demostrarlo si existen otras muchas evidencias que apunten a la misma persona. A veces, un detective se pone a pensar en un montón de observaciones y de repente se da cuenta que todas encajan en su sitio y cobran sentido si suponemos que fue Fulano el que cometió el asesinato.

Los científicos -especialistas en descubrir lo que es cierto en el mundo y el Universo- trabajan muchas veces como detectives. Hacen una suposición (ellos la llaman hipótesis) de lo que podría ser cierto. Y a continuación se dicen: si esto fuera verdaderamente así, deberíamos observar tal y cual cosa. A esto se llama predicción. Por ejemplo si el mundo fuera verdaderamente redondo, podríamos predecir que un viajero que avance siempre en la misma dirección acabará por llegar a mismo punto del que partió. Cuando el médico dice que tienes sarampión, no es que te haya mirado y haya visto el sarampión. Su primera mirada le proporciona una hipótesis: podrías tener sarampión. Entonces, va y se dice: “Si de verdad tiene el sarampión, debería ver….” y empieza a repasar toda su lista de predicciones, comprobándolas con los ojos (¿tienes manchas?), con las manos (¿tienes caliente la frente?) y con los oídos (¿te suena el pecho como suena cuando se tiene el sarampión?). Sólo entonces se decide a declarar “Diagnóstico que la niña tiene sarampión”. A veces, los médicos necesitan realizar otras pruebas, como análisis de sangre o rayos x, para complementar las observaciones hechas con sus ojos, manos y oídos.
La manera en que los científicos utilizan la evidencia para aprender cosas del mundo es tan ingeniosa y complicada que no te la puedo explicar en una carta tan breve. Pero dejemos por ahora la evidencia, que es una buena razón para creer algo, porque quiero advertirte en contra de tres malas razones para creer cualquier cosa: se llaman “tradición”, “autoridad” y “revelación”.

Empecemos por la tradición. Hace unos meses estuve en televisión, charlando con unos 50 niños. Estos niños invitados habían sido educados en diferentes religiones: había cristianos, judíos, musulmanes, hindúes, sijs… El presentador iba con el micrófono de niño en niño, preguntándoles lo que creían. Lo que los niños decían demuestra exactamente lo que yo entiendo por “tradición”. Sus creencias no tenían nada que ver con la evidencia. Se limitaban a repetir las creencias de sus padres y de sus abuelos, que tampoco estaban basadas en ninguna evidencia. Decían cosas como “los hindúes creemos tal y cual cosa”, “los musulmanes creemos esto y lo otro”, “los cristianos creemos otra cosa diferente”.

Como es lógico, dado que cada uno creía cosas diferentes, era imposible que todos tuvieran razón. Por lo visto, al hombre del micrófono esto le parecía muy bien, y ni siquiera los animó a discutir sus diferencias. Pero no es esto lo que me interesa de momento. Lo que quiero es preguntar de dónde habían salido sus creencias. Habían salido de la tradición. La tradición es la transmisión de creencias de los abuelos a los padres, de los padres a los hijos, y así sucesivamente. O mediante libros que se siguen leyendo durante siglos. Muchas veces, las creencias tradicionales se originan casi de la nada: es posible que alguien las inventara en algún momento, como tuvo que ocurrir con las ideas de Thor y Zeus; pero cuando se han transmitido durante unos cuantos siglos, el hecho mismo de que sean muy antiguas las convierte en especiales. La gente cree ciertas cosas sólo porque mucha gente ha creído lo mismo durante siglos. Eso es la tradición.
El problema con la tradición es que, por muy antigua que sea una historia, es igual de cierta o de falsa que cuando se inventó la idea original. Si te inventas una historia que no es verdad, no se hará más verdadera porque se trasmita durante siglos, por muchos siglos que sean.

En Inglaterra, gran parte de la población ha sido bautizada en la Iglesia Anglicana, que no es más que una de las muchas ramas de la religión cristiana. Existen otras ramas, como la ortodoxa rusa, la católica romana y la metodista. Cada una cree cosas diferentes. La religión judía y la musulmana son un poco más diferentes, y también existen varias clases distintas de judíos y de musulmanes. La gente que cree una cosa está dispuesta a hacer la guerra contra los que creen cosas ligeramente distintas, de manera que se podrá pensar que tienen muy buenas razones -evidencias- para creer lo que creen. Pero lo cierto es que sus diferentes creencias se deben únicamente a diferentes tradiciones.

Vamos a hablar de una tradición concreta. Los católicos creen que María, la madre de Jesús, era tan especial que no murió, sino que fue elevada al cielo con su cuerpo físico. Otras tradiciones cristianas discrepan, diciendo que María murió como cualquier otra persona. Estas otras religiones no hablan mucho de María, ni la llaman “Reina del cielo”, como hacen los católicos. La tradición que afirma que el cuerpo de María fue elevado al cielo no es muy antigua. La Biblia no dice nada de cómo o cuándo murió; de hecho, a la pobre mujer apenas se la menciona en la Biblia. Lo de que su cuerpo fue elevado a los cielos no se inventó hasta unos seis siglos después de Cristo. Al principio, no era más que un cuento inventado, como Blancanieves o cualquier otro. Pero con el paso de los siglos se fue convirtiendo en una tradición y la gente empezó a tomársela en serio, sólo porque la historia se había ido transmitiendo a lo largo de muchas generaciones. Cuanto más antigua es una tradición, más en serio se la toma la gente. Y por fin, en tiempos muy recientes, se declaró que era una creencia oficial de la Iglesia Católica: esto ocurrió en 1950, cuando yo tenía la edad que tienes tú ahora. Pero la historia no era más verídica en 1950 que cuando se inventó por primera vez, seiscientos años después de la muerte de María.

Al final de esta carta volveré a hablar de la tradición, para considerarla de una manera diferente. Pero antes tengo que hablarte de la otras dos malas razones para creer una cosa: la autoridad y la revelación.

La autoridad, como razón para creer algo, significa que hay que creer en ello porque alguien importante te dice que lo creas. En la Iglesia Católica, por ejemplo, la persona más importante es el Papa, y la gente cree que tiene que tener razón sólo porque es el Papa. En una de las ramas de la religión musulmana, las personas más importantes son unos ancianos barbudos llamados ayatolás. En nuestro país hay muchos musulmanes dispuestos a cometer asesinatos sólo porque los ayatolás de un país lejano les dicen que lo hagan.

Cuando te decía que en 1950 se dijo por fin a los católicos que tenían que creer en la asunción a los cielos del cuerpo de María, lo que quería decir es que en 1950 el Papa les dijo que tenían que creer en ello. Con eso bastaba. ¡El Papa decía que era verdad, luego tenía que ser verdad! Ahora bien, lo más probable es que, de todo lo que dijo el Papa a lo largo de su vida, algunas cosas fueron ciertas y otras no fueron ciertas. No existe ninguna razón válida para creer que todo lo que diga sólo porque es el Papa, del mismo modo que no tienes por qué creer todo lo que te diga cualquier otra persona. El Papa actual ha ordenado a sus seguidores que no limiten el número de sus hijos. Si la gente sigue su autoridad tan ciegamente como a él le gustaría, el resultado sería terrible: hambre, enfermedades y guerras provocadas por la sobrepoblación.
Por supuesto, también en la ciencia ocurre a veces que no hemos visto personalmente la evidencia, y tenemos que aceptar la palabra de alguien. Por ejemplo, yo no he visto con mis propios ojos ninguna prueba de que la luz avance a una velocidad de 300.000 kilómetros por segundo, sin embargo, creo en los libros que me dicen la velocidad de la luz. Esto podría parecer “autoridad” pero en realidad es mucho mejor que la autoridad, porque la gente que escribió esos libros sí que había observado la evidencia, y cualquiera puede comprobar dicha evidencia siempre que lo desee. Esto resulta muy reconfortante. Pero ni siquiera los sacerdotes se atreven a decir que exista alguna evidencia de su historia acerca de la subida a los cielos del cuerpo de María.
La tercera mala razón para creer en las cosas se llama “revelación”. Si en 1950 le hubieras podido preguntar al Papa cómo sabía que el cuerpo de María había ascendido al cielo, lo más probable es que te hubiera respondido que “se le había revelado”. Lo que hizo fue encerrarse en su habitación y rezar pidiendo orientación. Había pensado y pensado, siempre solo, y cada vez se sentía más convencido. Cuando las personas religiosas tienen la sensación interior de que una cosa es cierta, aunque no exista ninguna evidencia de que sea así, llaman a esa sensación “revelación”. No sólo los Papas aseguran tener revelaciones. Las tienen montones de personas de todas las religiones, y es una de las principales razones por las que creen las cosas que creen. Pero ¿es una buena razón?

Supón que te digo que tu perro ha muerto. Te pondrías muy triste y probablemente me preguntarías: “¿Estás seguro? ¿Cómo lo sabes? ¿Cómo ha sucedido?” y supón que yo te respondo: “En realidad no sé que Pepe ha muerto. No tengo ninguna evidencia. Pero siento en mi interior la curiosa sensación de que ha muerto”. Te enfadarías conmigo por haberte asustado, porque sabes que una “sensación” interior no es razón suficiente para creer que un lebrel ha muerto. Hacen falta pruebas. Todos tenemos sensaciones interiores de vez en cuando, y a veces resulta que son acertadas y otras veces no lo son. Está claro que dos personas distintas pueden tener sensaciones contrarias, de modo que ¿cómo vamos a decidir cuál de las dos acierta? La única manera de asegurarse que un perro está muerto es verlo muerto, oír que su corazón se ha parado, o que nos lo cuente alguien que haya visto u oído alguna evidencia real de que ha muerto.

A veces, la gente dice que hay que creer en las sensaciones internas, porque si no, nunca podrás confiar en cosas como “mi mujer me ama”. Pero éste es un mal argumento. Puedes encontrar abundantes pruebas de que alguien te ama. Si estás con alguien que te quiere, durante todo el día estarás viendo y oyendo pequeños fragmentos de evidencia, que se van sumando. No se trata de una pura sensación interior, como la que los sacerdotes llaman revelación. Hay datos exteriores que confirman la sensación interior: miradas en los ojos, entonaciones cariñosas en la voz, pequeños favores y amabilidades; todo eso es autentica evidencia.

A veces, una persona siente una fuerte sensación interior de que alguien la ama sin basarse en ninguna evidencia, y en estos casos lo más probable es que esté completamente equivocada. Existen personas con una firme convicción interior de que una famosa estrella de cine las ama, aunque en realidad la estrella siquiera las conoce. Esta clase de personas tienen la mente enferma. Las sensaciones interiores tienen que estar respaldadas por evidencias; si no, no podemos fiarnos de ellas.

Las intuiciones resultan muy útiles en la ciencia, pero sólo para darte ideas que luego hay que poner a prueba buscando evidencias. Un científico puede tener una “corazonada” acerca de una idea que, de momento, sólo “le parece” acertada. En sí misma, ésta no es una buena razón para creer nada; pero sí que puede razón suficiente para dedicar algún tiempo a realizar un experimento concreto o buscar pruebas de una manera concreta. Los científicos utilizan constantemente sus sensaciones interiores para sacar ideas; pero estas ideas no valen nada si no se apoyan con evidencias.

Te prometí que volveríamos a lo de la tradición, para considerarla de una manera distinta. Me gustaría intentar explicar por qué la tradición es importante para nosotros. Todos los animales están construidos (por el proceso que llamamos evolución) para sobrevivir en el lugar donde su especie vive habitualmente. Los leones están equipados para sobrevivir en las llanuras de África. Los cangrejos de río están construidos para sobrevivir en agua salada. También las personas somos animales, y estamos construidos para sobrevivir en un mundo lleno de… otras personas. La mayoría de nosotros no tienen que cazar su propia comida, como los leones y los bogavantes; se las compramos a otras personas, que a su vez se la compraron a otras. Nadamos en un “mar de gente”. Lo mismo que el pez necesita branquias para sobrevivir en el agua, la gente necesita cerebros para poder tratar con otra gente. El mar de está lleno de agua salada, pero el mar de gente está lleno de cosas difíciles de aprender. Como el idioma.
Tú hablas inglés, pero tu amiga Ann-Kathrin habla alemán. Cada una de vosotras habla el idioma que le permite hablar en su “mar de gente”. El idioma se transmite por tradición. No existe otra manera. En Inglaterra, tu perro Pepe es a dog. En Alemania, es ein Hund. Ninguna de estas palabras es más correcta o más verdadera que la otra. Las dos se transmiten de manera muy simple. Para poder nadar bien en su propio “mar de gente”, los niños tienen que aprender el idioma de su país y otras muchas cosas acerca de su pueblo; y esto significa que tienen que absorber, como si fuera papel secante, una enorme cantidad de información tradicional (Recuerda que “información tradicional” significa, simplemente, cosas que se transmiten de abuelos a padres y de padres a hijos.) El cerebro del niño tiene que absorber toda esta información tradicional, y no se puede esperar que el niño seleccione la información buena y útil, como las palabras del idioma, descartando la información falsa o estúpida, como creer en brujas, en diablos y en vírgenes inmortales.

Es una pena, pero no se puede evitar que las cosas sean así. Como los niños tienen que absorber tanta información tradicional, es probable que tiendan a creer todo lo que los adultos les dicen, sea cierto o falso, tengan razón o no. Muchas cosas que los adultos les dicen son ciertas y se basan en evidencias, o, por lo menos en el sentido común. Pero si les dicen algo que sea falso, estúpido o incluso maligno, ¿cómo pueden evitar que el niño se lo crea también? ¿Y que harán esos niños cuando lleguen a adultos? Pues seguro que contárselo a los niños de la siguiente generación. Y así, en cuanto la gente ha empezado a creerse una cosa -aunque sea completamente falsa y nunca existan razones para creérsela-, se puede seguir creyendo para siempre.

¿Podría ser esto lo que ha ocurrido con las religiones? Creer en uno o varios dioses, en el cielo, en la inmortalidad de María, en que Jesús no tuvo un padre humano, en que las oraciones son atendidas, en que el vino se transforma en sangre…, ninguna de estas creencias está respaldada por pruebas auténticas. Sin embargo, millones de personas las creen, posiblemente porque se les dijo que las creyeran cuando todavía eran suficientemente pequeñas como para creerse cualquier cosa.

Otros millones de personas creen en cosas diferentes, porque se les dijo que creyesen en ellas cuando eran niños. A los niños musulmanes se les dice cosas diferentes de las que se les dicen a los niños cristianos, y ambos grupos crecen absolutamente convencidos de que ellos tienen razón y los otros se equivocan. Incluso entre los cristianos, los católicos creen cosas diferentes de las que creen los anglicanos, los episcopalianos, los shakers, los cuáqueros, los mormones o los holly rollers, y todos están absolutamente convencidos de que ellos tienen razón y los otros están equivocados. Creen cosas diferentes exactamente por las mismas razones por las que tú hablas inglés y tu amiga Ann-Kathrin habla alemán. Cada una de los dos idiomas es el idioma correcto en su país. Pero de las religiones no se puede decir que cada una de ellas sea la correcta en su propio país, porque cada religión afirma cosas diferentes y contradice a las demás. María no puede estar viva en la católica Irlanda del Sur y muerta en la protestante Irlanda del Norte.

¿Qué se puede hacer con todo esto? A ti no te va a resultar fácil hacer nada, porque sólo tienes 10 años. Pero podrías probar una cosa: la próxima vez que alguien te diga algo que parezca importante piensa para tus adentros: “¿Es ésta una de esas cosas que la gente suele creer basándose en evidencias? ¿O es una de esas cosas que la gente cree por la tradición, autoridad o revelación?” Y la próxima vez que alguien te diga que una cosa es verdad, prueba a preguntarle “¿Qué pruebas existen de ello?” Y si no pueden darte una respuesta, espero que te lo pienses muy bien antes de creer una sola palabra de lo que te digan.

Te quiere,
Papá.

Etiquetas: Ateismo, creencia, físico, Personal, religion, revelación, tradición
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