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Bradbury

Febrero 15th, 2006 | No Comments | Posted in Personal

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“Tenían en el planeta , a orillas de un mar seco, una casa de columnas de cristal, y todas las mañanas se podía ver a la señora K mientras comía la fruta dorada que brotaba de las paredes de cristal, o mientras limpiaba la casa con puñados de un polvo magnético que recogía la suciedad y luego se dispersaba en el viento cálido. A la tarde, cuando el mar fósil yacía inmóvil y tibio, y las viñas se erguían tiesamente en los patios, y en el distante y recogido pueblo marciano nadie salía a la calle, se podía ver al señor K en su cuarto, que leía un libro de metal con jeroglíficos en relieve, sobre los que pasaba suavemente la mano como quien toca el arpa. Y del libro, al contacto de los dedos, surgía un canto, una voz antigua y suave que hablaba del tiempo en que el mar bañaba las costas con vapores rojos y los hombres lanzaban al combate nubes de insectos metálicos y arañas eléctricas. “

Ylla (fragmento), de Crónicas marcianas

Tengo siempre una extraña sensación con , mezcla de familiaridad, de asombro y de , siempre he querido ver al buen Ray como el niño que no quiso crecer y que pasmó su memoria entre los asombrosos mares de y , que creció fascinado por las , por los circos ambulantes, por las historias de muertos y aparecido que alguna vieja del pueblo contaría a los niños en determinadas lunas.

Siempre imagine que si escribiera sus memorias estas serian parecidas al Vino del Estío, que si la conquista del espacio fuera solo cuestión de fantasía Ray ya estaría mas lejos de lo que llego jamás el Enterprise.

Pero el viejo escribía sobre telépatas, dunas interminables, de arena y niños nacidos en la guerra, sobre muñecas que adquirían vida, sobre abuelas que reunían a su familia para morir en paz, sobre el dolor del miedo, sobre la paz de la vida simple y sobre todo y nada.

y entonces Campbell lo ignoró, La revolución de la ciencia ficción no lo tuvo entres su próceres, ni siquiera en sus anales, olvidado por la corriente mayor del género tuvo que conformarse con publicar en pequeñas revistas, las menores, aquellas que jamas soñarían con tener al imaginativo en sus filas, o al filofascista Heinlein.

Pero entonces Doubleday un día necesito títulos para una colección de SCI-FI que estaba planeando, uno de los elegidos fue un texto de Asimov, otro Las Crónicas Marcianas.

Ese día la nieve comenzó a rodar,

y no creo que se detenga en mucho…

La carrera de incluye un poco de todo, desde guiones de televisión y cine (suyo es el de la versión de Moby Dick de Jhon Huston) hasta poesía y teatro.

Es una historia larga la de Ray, una que comienza con una vieja contando historias en un pórtico, con un niño fascinado por lo extraño esperando a la orilla de un rio por la aparición de algún fantastma… o un hada.

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Ray el marciano

Noviembre 23rd, 2004 | 4 Comments | Posted in Literatura

Hace años, durante el gobierno aprista canal nueve transmitió una serie de televisión de ciencia ficción que marco mi infancia, hasta entonces marcada por novelitas de ficción de Bruguera que compraba por centavos en el kiosko de la esquina de mi casa: Las Crónicas Marcianas.Dentro de la ignorancia, o la inocencia, de mis primeros años, supuse que sería una serie llena de malvados y valerosos terráqueos en la onda de Buck Rogers o El Capitán Futuro. Aún recuerdo mi desconcierto cuando al inicio del primer episodio el narrador anuncia que …. “ era una tarde fresca y el señor K se había sentado a oír un libro? era tan distinto a lo que yo había visto que bien pude haber apagado el televisor…. pero algo me detuvo y me prendí de la serie como se suelen enganchar los niños y recuerdo mi rabia el dia que interrumpieron un episodio para poner en su lugar a Alan García anunciando la estatización de la banca, y reponerla al dia siguiente, como si el capitulo interrumpido hubiera sido realmente transmitido y el final…. el final, jamás había imaginado que una serie de ciencia ficción pudiera terminar así.

Recuerdo que era la primera vez en que la destrucción de la tierra me era presentada y era mas importante como tragedia que como cualquier otra cosa, desprovista de cualquier aliento épico. Recuerdo que era mas bien un niño fanático de la space opera y ignoraba que un tal era el autor de los cuentos en que se basaba el asunto.

Algunos años después encontré un ejemplar de las Crónicas Marcianas en la biblioteca de un amigo, recuerdo haber devorado apasionadamente cada relato, emocionado recordando como un velero puede atravesar desiertos de polvo, contemplando como un entorno distinto nos puede cambiar hasta la locura, como la noción de pertenencia puede variar con el tiempo…. con el afecto

He leído algunas, varias, cosas mas de Bradbury ( y los cuentos sobre que publica cada cierto tiempo) y si una cualidad se puede usar para describirlo esa es sensibilidad (eso que no sobra en la ciencia ficción) y que a al buen Ray le sobra, la de un poeta alucinado, de una emotividad casi adolescente, que se sorprende cada vez que puede (y de paso a nosotros) que tiene la capacidad de descubrir lo maravilloso que existe en cada evento cotidiano, que tiene la facilidad de Twain para retratar la infancia y la de Poe para encontrar el horror en lo cotidiano.

Que puede entusiasmarse con un cielo estrellado y creerlo habitado.

y entonces la ciencia ficción le quedo chica……

Pero al buen Ray el mundo eso no le preocupa, y sigue escribiendo y sigue pensando en sagas de telépatas, en niños malvados y sabios, en aterradores circos, en gitanas y penumbras en las carreteras del medio oeste americano, en abuelas que reparan familias y niños que descubren la vida a los doce años, en lagos maravillosos y peces que hablan.

Solo deseaba darte las gracias por preservarme la fantasía Ray, por ser un jovenzuelo de 84 años rehusando crecer.

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