Confieso que no soporto oír a Daniel Johnston.
Su voz tiene la propiedad de enervar cada uno de mis encallecidos nervios, su música es demasiado desprolija para ajustarse a mis preferencias.
Sin embargo estoy convencido que este sujeto es un compositor genial, e incluso un performer bastante dotado y que esa rusticidad en el sonido es justamente parte de su propuesta y que denota cierta honestidad y una visión realmente autárquica del music business.
Pero entonces le das una mirada al documental The Devil and Daniel Johnston y te encuentras con un hombre frágil e inmensamente infantil que es capaz de construir piezas desgarradores sobre un mundo que transita entre la placidez infantil y el dolor adulto. Después regresas – como fue mi caso – a las grabaciones, deliberadamente lo-fi y tratas de adaptarte un poquito.
Lamentablemente no puedo. Demasiado caos.
Sin embargo, existen los covers y es aquí donde puedo apreciar el verdadero genio de Daniel Johnston, diversas bandas a lo largo del tiempo han versionado con diversa suerte a este señor y es justo a travez de estas miradas diversas que es posible acercar su obra a gustos que probablemente no estén habituados al crudo sonido de sus demos. Este señor tiene tantos covers que podría pensarse que podría vivir cómodamente de los royalties en lugar de los réditos morales de haber dado pie a un culto en torno a sus problemas mentales.
Pero probablemente en manos del sistema hubiera perdido su encanto, esa ingenuidad que hace que canciones dedicadas a gasparín sean conmovedoras o que durante veinte años haya seguido componiendo canciones a una mujer que hace mucho ya había hecho su vida. Quiza esa misma condición de outsider – el hombre niño aislado, bipolar y tímido, en contraposición a otras figuras con problemas para asumir la adultez, como Michael Jackson – es lo que lo protege, tanto a él como su mirada y le permite componer discos que permanecen dentro del catalogo de must have de mucha gente alrededor del mundo y que yo, acostumbrado a otras mieles, no oiré, salvo gracias a músicos aficionados a él que finalmente lo versionarán, lo digerirán previamente de manera que yo pueda tolerarlo.
Aquí uno de mis versiones favoritos, que justo cierra una de las pelis más bellas que haya visto.







