Mailer era un provocador, un tipo capaz de escandalizar con ideas, era una voz que hablaba peligrosamente y se las arregló para mantener el tono provocador hasta sus últimos dias.
Con 84 años es fácil esperarlo, enfermo, internado en una clínica y convaleciente, pero era lógico pensar que el viejo luchador no se iba a dejar llevar y sin embargo anoche se fué – como le gustaba- a contracorriente, recuperándose de una falla de riñón en una cama en la clínica Monte Sinaí.







