Sábado, poco antes de la media noche, cerca al Ovalo Gutierrez. Algo de frío y quiero irme a casa, un taxi se detiene..
Señor a Jesús María a la cuadra XX de XXXXXXX ?
XX, me dice
Perfecto, subo al taxi, me pongo los audifonos y comienzo a pensar en lo calientita que estará mi cama.
Pasamos frente a la iglesia del ovalo, Maria del Pilar creo que se llama.
El taxista se persigna, persignese me dice. No señor, no soy cristiano, le respondo, con toda la calma del mundo y me dispongo a seguir pensando en mi camita calientita y en seguir oyendo a las pipettes.
Que cosa? acaso usted no cree en nuestro señor jesucristo? que falta de respeto es esa! bajese de mi taxi!
(un breve interludio rellenado por una corta discusión sobre la naturaleza de contratación de servicios y sobre el extendido – y al parecer erróneo – mito sobre la buena educación de los taxistas limeños)
Cansado, me bajo del taxi, discutir está de mas. Igual el tipo es un cretino y es un perfecto ejemplo de la intolerancia y tampoco querría sentarme al lado de un sujeto así.
me paro en la esquina en que me dejó, corre viento, hace algo de frío, enciendo un cigarro, ya llegará otro taxi, pienso.
Pero el siguiente demoró en llegar.






