El Cafe de los diez años: Finale
A estas alturas del partido ya no debería importarme que es de la vida de alguien a quien ya no conozco mas que como un recuerdo de adolescente, mal enfocado y a mal traer.
Me divorcio, C, no creas que es tu culpa.
Por supuesto que no lo es, no es mi culpa, como tampoco lo es que te la hayas arreglado para casarte mal, para tener 10 años de matrimonio horrible, de haberte llenado de hijos y de haber sacrificado tus proyectos por que a tu marido no lo gusta que pienses por ti misma.
La culpa es tuya, estimada, solo tuya. Es absurdo que a estas alturas pienses en cargar el fardo de tus propias culpas con el recurso de la lastima ajena.
Me alegra que decidas algo por ti misma aunque sea tarde, pero tu lo sabes, nunca es demasiado tarde para doblar la esquina y ya te toca.
Mucha Suerte, en serio.
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