El primer cassette de mi vida lo tuve cuando estaba en sexto grado, no es que no me interesara la música de antes, solo que en casa teníamos un tornamesa y algunos parientes en el extrajero que nos mandaban LPs.
Mi primer LP fue el Selling England by the Pounds de Genesis, lo compre con mis propinas en una tienda Hector Roca en el Jirón de la Unión, no había oido nada de ellos antes, no llegaba a los 7 años y me había enamorado de la ilustración de la portada. Me costo oir el disco algunas veces el que me llegara a gustar por completo, pero desde el primer momento recuerdo la fascinación por los solos de teclados de Banks en Firth of Fifth y los juegos vocales de Gabriel en The Battle of the Epping Forest.
Era mi cumpleaños de sexto grado y la enamorada de mi hermano mayor me dio un paquete.
“a ti te gusta la musica, te gustara esto” me dijo, la caja era grande, el asunto prometía
cuando abri la caja había un walkman sony, de los primeritos, los grandotes, con botones brillantes y un cassette de Culture Club, el Color By Numbers. le di las gracias y un beso y me encerré en mi cuarto a ver como se funcionaba el aparato, metí la cinta, lastime mis oídos por primera vez con unos auriculares y escuche a los Culture Club, queria hacerme una primera opinión del tema.
Carajo que fea mierda, pensé entonces, la única canción que me parecía pasable era una tonada pegadiza que se llamaba its a miracle o algo así.
no volvi a usar el aparato unos días, salvo para escuchar la radio.
el problema es que la enamorada de mi hermano me preguntaba por que no escuchaba su cassette, si no me había gustado.
yo le mentía miserablemente, total todos de niños estuvimos deslumbrados por la enamorada de un hermano y ponía el cassette en la maquina.
Comence a odiar el walkman, como odie a Culture Club hasta que descubrí que cubriendo los agujeritos del lomo del cassette se podia grabar de nuevo en ellos.
De modo que mi primer cassette tuvo dos vidas, uno como el aborrecible Color by Numbers de Culture Club y otra, mas larga y gloriosa como el bellisimo Voyage of the Acolyte de Steve Hackett, que habia fascinado mis ultimos meses y que mi hermano se negaba a prestar.






