Cuando era niño veía mucha televisión.
Sobre todo dibujos animados – cosa que sigo haciendo, sin el mínimo asomo de culpa – ciencia ficción y documentales.
Recuerdo – bueno, lo averigüe después – que era fanático de Leiji Matsumoto. Su universo romántico pero al mismo tiempo árido y decadente me entusiasmaba tanto como Garfield la lasagna y el Capitán Raymar y Nave Espacial (los nombres con los que conocí a Harlock y Yamato) me atornillaban al televisor con una fuerza mayor a la que tendría ahora una participación peruana en el mundial de futbol.
De Harlock conseguí virtualmente todo, la serie original, las nuevas, los OST y algún muñeco. De Yamato me resultó difícil conseguir algo más que algún episodio suelto.
Recién ahora me entero que ha salido una película Live Action de la historia y ardo en deseo de verla, Para los nostálgicos – como yo – que se inquietaban con la terrible despedida de cada episodio (con el narrador mencionando cuantos día quedaban para la destrucción del planeta Tierra) el trailer seguro tendrá sabor a maná caído del cielo.






